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DeepAgro, una empresa agtech de Santa Fe, sumó una modalidad de acceso por uso para SprAI, su sistema de pulverización selectiva. La tecnología se instala en pulverizadoras, utiliza cámaras e inteligencia artificial para reconocer malezas y activa el producto únicamente en los sectores donde lo considera necesario. Hasta ahora el desembolso inicial del equipo era, según la compañía, una de las principales barreras para adoptarlo.
El nuevo esquema se instrumenta mediante una alianza con Nera, la plataforma de financiamiento digital vinculada con Banco Galicia y Santander. En lugar de adquirir el sistema, el productor puede utilizarlo y pagar de acuerdo con las hectáreas efectivamente aplicadas. Punto Biz presenta la propuesta como leasing y pago por uso; la nota no informa la tarifa por hectárea, el plazo mínimo, las garantías, la distribución de riesgos ni las condiciones de salida del contrato.
La lógica económica consiste en financiar el servicio con el ahorro de herbicidas que produciría la aplicación selectiva. DeepAgro afirma que SprAI puede reducir hasta un 90% el uso de productos agrícolas y estima un ahorro anual de entre US$150.000 y US$200.000 por equipo. Esas cifras fueron comunicadas por la empresa y no constituyen un resultado garantizado: pueden variar según el cultivo, el nivel y tipo de malezas, los insumos utilizados, la cantidad de hectáreas y el desempeño operativo.
Juan Manuel Baruffaldi, CEO de DeepAgro, señaló que la financiación bancaria tradicional suele demandar trámites y garantías prendarias que demoran la incorporación de tecnología. La modalidad por uso busca reducir esa fricción y trasladar parte del costo desde una inversión inicial hacia el gasto operativo. Para evaluar si mejora el retorno no alcanza con comparar cuotas: también deben considerarse instalación, mantenimiento, soporte, disponibilidad, calidad de detección y costo total por campaña.
La empresa sostiene además que contratar el acceso como servicio puede ofrecer una ventaja impositiva frente a la compra, porque el gasto sería deducible en el ejercicio. Ese efecto depende de la situación fiscal de cada productor y de la estructura jurídica y contable del contrato. La nota recoge la interpretación del CEO, por lo que no debe leerse como asesoramiento tributario ni como un beneficio automático para todos los casos.
Según Punto Biz, el servicio alcanza todo el territorio argentino y DeepAgro acumula más de 1,2 millones de hectáreas aplicadas en el país. En paralelo, la compañía comenzó a explorar el modelo en Brasil, donde destinó parte de los US$2 millones obtenidos en una ronda de inversión a comienzos de 2026. La firma informó que incorporó como cliente a Amaggi y que durante este año concentra su crecimiento en Mato Grosso.
Para 2027, DeepAgro proyecta extenderse hacia Matopiba e iniciar una nueva ronda de inversión. Son planes declarados, no operaciones ya concretadas. Los indicadores que permitirán evaluar el nuevo modelo serán la cantidad de contratos activos, las hectáreas efectivamente trabajadas, el ahorro neto después de pagar el servicio, la retención de clientes y el desempeño técnico en diferentes condiciones productivas.
El caso es relevante porque la innovación no está solamente en el algoritmo o el equipo, sino también en la forma de comercializarlos. Convertir una compra de capital en un servicio medido por uso puede abrir el acceso a más productores; también puede ocultar un costo acumulado elevado si el contrato no es transparente. Sin tarifas, comparaciones y resultados independientes, la afirmación de que el sistema se paga solo debe tratarse como una propuesta comercial que todavía requiere verificación caso por caso.
