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Dos startups argentinas de base biotecnológica, Sylvarum y Nat4BIO, fueron seleccionadas entre diez emprendimientos latinoamericanos para avanzar al Scale-Up Program de Legado 2026, una iniciativa de Bayer Foundation impulsada por Endeavor. La selección no equivale al premio final: abre una nueva etapa de acompañamiento antes del pitch en el que dos proyectos recibirán US$20.000.

Sylvarum desarrolla tratamientos de plasma para semillas. Mediante descargas eléctricas, busca mejorar su germinación, vigor y sanidad sin incorporar químicos ni realizar modificaciones genéticas. La empresa está enfocada especialmente en cultivos extensivos, ya realizó ensayos en diferentes especies y cuenta con laboratorios en Buenos Aires y Venado Tuerto, Santa Fe.

Nat4BIO, con sede en Tucumán, trabaja con biotecnología microbiana para extender la vida útil de frutas y hortalizas. Sus recubrimientos naturales y biodegradables apuntan a reducir las pérdidas causadas por hongos y disminuir el uso de fungicidas sintéticos, dos problemas que afectan tanto la producción como el transporte y la comercialización poscosecha.

Aunque ambas propuestas se vinculan con una agricultura más sostenible, intervienen en momentos diferentes de la cadena. Sylvarum actúa antes del cultivo, sobre el desempeño de la semilla; Nat4BIO trabaja después de la cosecha, sobre la conservación del alimento. Esa complementariedad muestra que la innovación agroalimentaria no depende de una única tecnología, sino de reducir pérdidas e insumos en varios eslabones.

El proceso regional comenzó con 625 startups de diez países. Después de 148 entrevistas, 21 sesiones de mentoría de pitch y siete Demo Days locales, 38 emprendimientos presentaron sus propuestas ante un jurado de 41 especialistas. De allí surgieron los diez proyectos que continúan, incluidos dos de Argentina, dos de Colombia, dos de Perú y uno de Chile, Costa Rica, Paraguay y Uruguay.

La próxima etapa ofrecerá mentorías, comunidad, visibilidad y conexiones estratégicas. Esos recursos pueden ayudar a ordenar la estrategia comercial, fortalecer capacidades y acercar socios o inversores, pero no sustituyen la validación productiva. Para escalar una solución biotecnológica siguen siendo decisivos la consistencia de los resultados, el costo por unidad, la regulación y la adopción por parte de productores y cadenas comerciales.

Legado está dirigido a emprendimientos que ya superaron la idea inicial y cuentan con modelos validados o próximos a esa instancia. Durante la selección se evaluaron innovación, viabilidad, capacidad de crecimiento y potencial de impacto. Aun así, haber avanzado dentro del programa debe leerse como una señal de potencial y ejecución, no como evidencia de rentabilidad, adopción masiva o eficacia en todas las condiciones de uso.

Para empresas del agro y la alimentación, el caso ofrece dos radares concretos. El primero es tecnológico: observar si estos tratamientos logran resultados repetibles fuera del laboratorio. El segundo es comercial: identificar alianzas con semilleras, productores, empacadores, exportadores y distribuidores capaces de probar las soluciones en cadenas reales. El valor del programa será convertir visibilidad y mentoría en validaciones que permitan escalar sin perder eficacia ni sustentabilidad económica.